la campaña hacia la supremacía nuclear
II. Segunda vertiente: la campaña hacia la supremacía nuclear
Ahora es necesario pasar a la segunda vertiente de la estrategia imperial de los Estados Unidos. Hasta aquí he discutido la gran estrategia en términos de geopolítica, la expansión hacia el territorio de la antigua Unión Soviética y la esfera de influencia soviética, que fue mejor expresada por Brzezinski. Hay otra vertiente de tal estrategia de los Estados Unidos que debe discutirse en este contexto: se trata de la campaña hacia una nueva supremacía nuclear. Si se lee El gran tablero mundial de Brzezinski, su libro sobre la estrategia geopolítica de los Estados Unidos, no se encontrará nada sobre armas nucleares. Creo que la palabra nuclear no aparece en absoluto en su libro. Sin embargo, esto es crucial para la estrategia general de los Estados Unidos respecto de Rusia. En 1979 durante el gobierno de Jimmy Carter, cuando Brzezinski era asesor de seguridad nacional, se decidió ir más allá de la Destrucción Mutua Asegurada (DMA) y que los Estados Unidos siguieran una estrategia de contrafuerza de supremacía nuclear. Ello involucraba colocar misiles nucleares en Europa. En su “Carta a América”, que aparece en Protest and Survive publicado por Monthly Review Press en 1981, el historiador marxista y activista antinuclear E. P. Thompson cita a Brzezinski, quien admite que la estrategia de los Estados Unidos se había desplazado hacia una guerra de contrafuerza.
Es necesario retroceder un poco a fin de explicar esto. En la década de los sesenta la Unión Soviética había logrado la paridad nuclear con los Estados Unidos. Hubo un gran debate dentro del Pentágono y el stablishment de seguridad al respecto, porque la paridad nuclear significaba DMA. Si una nación atacara a la otra, ambas serían completamente destruidas. Robert McNamara, el secretario de Defensa de John F. Kennedy, promovió la noción de contrafuerza para eludir la DMA.
En esencia, hay dos tipos de ataques nucleares. Uno es un contravalor que apunta a las ciudades, la población y la economía del adversario; en eso se basa la DMA. El otro tipo es una guerra de contrafuerza destinada a destruir las fuerzas nucleares del enemigo antes de que puedan lanzarse. Por supuesto, una estrategia de contrafuerza remite a quien da el primer golpe. Los Estados Unidos con McNamara comenzaron a explorar la contrafuerza. McNamara decidió que tal enfoque era una locura, y eligió la DMA como política de disuasión de su país. Eso duró la mayor parte de las décadas de los sesenta y los setenta. Pero en 1979, en el gobierno de Carter, cuando Brzezinski era el asesor de seguridad nacional, se decidió implementar una estrategia de contrafuerza. Los Estados Unidos determinaron en ese momento colocar misiles Pershing II y de crucero con armas nucleares en Europa, lo cual llevó al surgimiento del movimiento europeo de desarme nuclear, el gran movimiento pacifista europeo.
Esta colocación de misiles en territorio europeo se convirtió en un problema importante para el movimiento por la paz tanto en Europa como en los Estados Unidos. Los peligros de una guerra nuclear aumentaron de manera exponencial. El gobierno de Ronald Reagan promovió en gran medida la estrategia de contrafuerza y agregó su Iniciativa de Defensa Estratégica de ciencia ficción (más conocida por su apodo: Star Wars), la cual consideraba un sistema que derribaría todos los misiles enemigos al mismo tiempo. Esto fue en gran parte una fantasía. Con el tiempo, la carrera armamentista nuclear en este periodo se detuvo como resultado de los movimientos pacifistas masivos en Europa a ambos lados del Muro de Berlín y el movimiento antinuclear en los Estados Unidos, así como del ascenso de Gorbachov en la Unión Soviética. Pero, tras la disolución de la URSS, Washington decidió dar continuidad a la estrategia de contrafuerza con su campaña hacia la supremacía nuclear.
Durante las siguientes tres décadas, Washington siguió desarrollando armas y estrategias de contrafuerza, y así potenciaba las capacidades estadunidenses en ese sentido. Hasta el punto en que, en 2006, se declaró que los Estados Unidos estaban cerca de la supremacía nuclear, como se explicó en ese momento en la revista Foreign Affairs, publicada por el Consejo de Relaciones Exteriores, que era el centro principal de la gran estrategia estadunidense. El artículo de Foreign Affairs declaró que China no tenía una disuasión nuclear contra un primer ataque de los Estados Unidos, debido a las mejoras en la tecnología estadunidense para detección y dirección, y que incluso los rusos ya no podían contar con la capacidad de supervivencia de su disuasión nuclear. Washington estaba esforzándose para lograr la supremacía nuclear completa. Esto fue de la mano con la ampliación de la OTAN en Europa, porque parte de la estrategia de contrafuerza era acercar más y más armas a Rusia, a fin de disminuir el tiempo que Moscú tendría para lanzar una respuesta.
Rusia era el objetivo principal de la estrategia. China estaba claramente destinada a ser el objetivo posterior. Sin embargo, en su entrada Trump decidió buscar la distensión con Rusia y concentrarse en China. Eso alteró las cosas por un tiempo, y se desestabilizó así la gran estrategia de los Estados Unidos y la OTAN, ya que la ampliación de la OTAN era una parte esencial de la estrategia de supremacía nuclear. Una vez que Biden asumió el cargo de presidente, se hicieron intentos para recuperar el tiempo perdido: apretar el nudo en Ucrania, cerca de Rusia.
Los rusos, conformados ahora en un Estado capitalista que recuperaba el estatus de gran potencia, no se dejaron engañar. Ellos lo vieron venir. En 2007 Vladimir Putin declaró que el mundo unipolar era imposible, que los Estados Unidos no serían capaces de lograr la supremacía nuclear. Tanto Rusia como China comenzaron a desarrollar armas que evitarían la estrategia de contrafuerza de los Estados Unidos. La idea de un primer golpe es que el atacante (sólo los Estados Unidos tienen algo parecido a esta capacidad) elimina los misiles en tierra, ya sea en silos reforzados o móviles, y al rastrear los submarinos, queda en posición de eliminarlos también. En ese momento, el papel de los sistemas de misiles antibalísticos es suprimir cualquier ataque de represalia que se mantenga. Como es de esperarse, en el otro lado, es decir, Rusia y China entre las grandes potencias nucleares, saben todo esto, por lo que hacen lo posible para proteger su disuasión nuclear o su capacidad de ataque de represalia. En los últimos años Rusia y China desarrollaron misiles hipersónicos. Éstos se mueven extraordinariamente rápido, por encima de Mach 5, y al mismo tiempo son maniobrables, por lo que no pueden ser detenidos por los sistemas de misiles antibalísticos, lo cual debilita la capacidad de contrafuerza de los Estados Unidos. Este país aún no ha desarrollado tecnologías de misiles hipersónicos así. Tal tipo de arma es lo que China llama una “maza de asesino”, lo que significa que puede ser utilizada por un país con menor poder a fin de contrarrestar una ventaja avasallante en el poder militar del oponente. Luego, esto aumenta la disuasión básica de Rusia y China, al proteger sus capacidades de represalia en caso de un primer ataque contra ellas. Es uno de los principales factores que está contrarrestando las capacidades de primer golpe de los Estados Unidos.
Otro aspecto en este juego de la gallina nuclear es el dominio de los Estados Unidos y la OTAN en los satélites. Es en gran parte debido a esto que la ubicación de objetivos del Pentágono es tan precisa y pueden concebir la posibilidad de destruir los silos endurecidos que protegen a los misiles con ojivas más pequeñas, al mismo tiempo que apuntan a los submarinos, debido a la precisión absoluta de su localización. Todo esto tiene que ver con los sistemas satelitales. La mayoría cree que esto les da a los Estados Unidos la capacidad de destruir misiles en silos reforzados o al menos centros de comando y control con armas que no son nucleares, o con ojivas nucleares más pequeñas, debido a la mayor precisión. Por lo tanto, los ejércitos ruso y chino se han centrado mucho en las armas antisatélite, a fin de quitarles esta ventaja.
Comentarios
Publicar un comentario